Nuevamente en mi casa. Después de varios días en el Hospital General de la Ciudad de México hoy estoy aquí frente a la Mc para escribir esta experiencia.
Llegué ahí porque en Urgencias de el Instituto de Nutrición me negaron la hospitalización ante un sangrado interno. "Es que solamente hospitalizamos a personas que vienen en situación de vida o muerte, y ese no es su caso" me dijo el joven doctor.
Contrario a mi peleonero espíritu, me fui y otra vez José Luis Estrada me ayuda a ser internado. En el HG encuentro la atención médica del doctor Del Valle y sus atinados diagnósticos, para luego ser atendido por un equipo de doctores en el que sobresale el doctor Gamboa, un joven médico atento, sencillo y concentrado en su trabajo.
Gracias a sus indicaciones fui atendido para una endoscopía gastrica y posteriormente una operación para ligar las várices que hoy me atacan. Todo parece indicar que la operación fue un éxito y me dieron de alta ayer lunes 9 de mayo.
La estancia ahí me dejó muchas experiencias. Desde observar a la multitud de persona que van a solicitar atención médica, mayoritariamente de los de abajo, con el color de la tierra en su piel, así como aprender como hay jóvenes de 25 años que enfrentan con valor y coraje al cáncer que los agrede y ancianos que tienen el aliento de luchar por su vida. Muchos huevos de jóvenes, jóvenas, ancianas, ancianos, hombres, mujeres y familias enteras.
No cabe duda que somos un país con una franja muy amplia de población avasallada por las enfermedades, y así como hay negligencia médica en muchos casos (la actitud de los "médicos" de Nutrición ante mi sangrado), también hay doctoras y doctores concentrados y comprometidos con la población.
En estos días tuve la fortuna de ser visitado por amigas y amigos entrañables, que con sus palabras, abrazos, sonrisas, orientaciones y ejemplo me han estimulado a enfrentar con huevos esta enfermedad.
Mi hermano y maestro Elías Razo con su cariño y empatía, Tatiana, con su firmeza y sus orientaciones para cambiar mi actitud mental y enfrentar con valor, coraje y talento este momento. Rosa María Duran con sus enseñanzas del guerrero de la luz y del amor divino. La doctora Alicia Hernández, con su amistad de décadas y sus experiencia médica, y mi comadre Mariza que tuvo la gentileza de visitarme y narrarme su testimonio de vida en contra del cáncer por más de 10 años, siempre acompañada por Diego.
Mariza, siempre en la lucha sindical y ahora pude conocer su lucha por la vida. Cuando ella se despidió de mi le dije de manera muy sincera "Gracias por venir, de verdad que eres el ejemplo que voy a seguir en en esta etapa fundamental de mi vida". Ella solamente sonrió y me dio un cálido abrazo.
También llegó Diego y me platicó a detalle esa lucha de toda la familia, de todo su amor, de toda sus pasiones. Una lucha sin cuartel ni sosiego, siempre atentos, siempre vigilantes.
Y el amor sin limite que me brindaron Celia, Mariana, Robert, Sabina y Cuate, así como Jimena, mis hermanas Sonia y Delta y mis hermanos Graco, Jesúsy Stalin
La experiencia clínica de la mano de la experiencia espiritual, emocional, amorosa y de defensa y lucha por la vida. La experiencia de ser una raza de guerreros.
No hay duda, la vida es, como me decían los compas allá en la escuela primaria en Tepito, la única oportunidad de echarle huevos para defender al barrio, a los del salón de clases, a la colonia, a la familia .... y a la vida de uno mismo. Así que... hay que echarle muchos huevos a esta guerra por el derecho a la vida. a la felicidad y al amor.
Narrar y escuchar historias y cuentos es vivir la vida con pasión, imaginación y fantasía, es un acto de inmenso amor, es vivir en la feria de los sueños.
martes, 10 de mayo de 2016
domingo, 24 de abril de 2016
LA MÚSICA DEL CORAZÓN La tarde del domingo 24 de abril del 2016
Nos conocimos en febrero de 1972. Todos estudiábamos en la Preparatoria 9 de la UNAM. Fue en el movimiento en contra de los porros y luego cuando se formó el Consejo de Representantes estábamos ahí presentes. Luego formamos el Cine Club Charles Chaplin y el Ateneo Político Cultural Pablo Neruda.
Francisco era un gran jugador de ajedrez y dice él que yo le puse por apodo Boris Spassky, y así lo conocían en la Prepa, como Spassky o también El Ruso.
José Luis inclusive llegó a ir a los entrenamientos del equipo de fut bol americano de los Vietnamitas de la Prepa 9 a invitación mía, pero no le gustó, lo suyo era la natación y el judo. Su azaña diaria era estar todos los días a las 6 de la mañana en la Unidad Morelos del IMSS para entrenar. Era un chavo fuerte, de pelo negro, largo, bigote y siempre super tranquilo.
Aracely se juntaba con un grupo de chavitas re fresas pero muy guapas en el llamado ¨Club del besito" porque siempre se saludaban muy nice.
En los tres años de la Prepa participamos en asambleas, mítines, marchas, fiestas, bodas, y miles de cosas más. Allá por el año de 19753 las huestes fascistas del MURO se envalentonaron con el golpe de Estado en Chile asestado por el asesino de Pinochet y empezaron a acosar, intimidar, golpear y maltratar a todo aquel que para ellos era comunista.
A esos fascistas también nos enfrentamos sin miedo y sin preocupación. Fueron madrizas fuertes para uno y otro lado.
Junto a otros compañeros también vivimos la llamada Guerra Sucia. Allá quedaron los nombres de Leonardo y Araceli, los nombres, recuerdos, sonrisas, abrazos. Como dice Blades, todos veníamos de distinta madre pero todos éramos hermanos.
Después cada quien agarró su profesión. Luis a Medicina, Spassky Psicología, Araceli a la Fac de Ciencia y yo a Políticas.
En noviembre del 2015 nos volvimos a encontrar. Después de 4 décadas nos volvimos a abrazar, a sonreír, a comentar. Seguíamos siendo hermanos.
Hoy domingo 24 de abril del 2016 tuvimos la cita mensual para comer, Spassky no llegó, pero Araceli, José Luis y yo compartimos la comida en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Hablamos de esta dura batalla por mi salud y la sensación que me llegó inmediatamente es que ellos siguen ahí, junto a mi, siendo mis hermanos.
José Luis me habló de la quimioterapia, de sus efectos, de la importancia de que yo viva mi duelo y cuanto antes me ponga en acción para recuperar la fuerza de espíritu para vencer al cáncer. Como siempre, con su tranquilidad,que ahora me da seguridad, confianza, ternura.
Araceli con su ternura, preguntando, alentando, sonriendo.
Al despedirnos al filo de la cinco de la tarde, un abrazo ella y él me dieron, algo profundo, tierno, amoroso.
Y ya caminando por las calles del Centro Histórico recordé que aquel día que ingresé al Instituto de Nutrición, esperando ser internado, escribí unas líneas para José Luis, a quien le debo mucho en esta historia. Esa tarde del sábado 9 de abril escribí: "José Luis Estrada es médico estudiamos juntos en la Preparatoria 9 de la UNAM. Hoy por la mañana me llamó por teléfono para informarme que ya había hablado con el director del Instituto de Nutrición y que seguramente hoy me internarían en el hospital.
Juntos enfrentamos muchos problemas. El porrismo en la Prepa, la guerra sucia contra los estudiantes y a los fascistas del MURO.
44 años después sigue junto a mi, yo junto a él, los dos juntos. Gracias amigo, hermano, compañero.¨
Araceli, José Luis y Spassky son para mi esos hermanos que la vida me entregó para siempre. Gracias por estar conmigo.
LA MÚSICA DEL CORAZÓN. Domingo 24 abril 2016.
Cuando éramos niños nos gustaba jugar todo el día. Juntos asistimos a la escuela primaria Vasco de Quiroga, allá en el barrio de Tepito. A menudo comíamos juntos en mi casa o en la suya. Años de niñez que entrelazan las almas, las amistades, el amor familiar.
Hoy Miguel Ayón amanece a mi lado, recostado en mi cama, Después de platicar horas y horas de recuerdos y actualidades, durmió ahí, cuidando mis sueños y mis dolores. Atento a mis necesidades, hablando palabras de ternura y guardando silencios de solidaridad.
Así es mi primo, un verdadero hombre solidario, amoroso, tierno.
Gracias Miguel, por estar conmigo, hoy, en esta lucha por la vida, gracias por recordarme tantas aventuras de la escuela primaria, de nuestras vidas jugando fut bol americano en el equipo de los Vietnamitas de la Preparatoria 9, y muchos episodios de nuestras vidas paralelas.
Te quiero mucho. Un abrazo.
CUENTOS E HISTORIAS PARA LA TERNURA. La historia de este día. La palabra rendirse no existe en lengua verdadera. SCI Marcos.
Amigas y amigos, hace 25 días que no publico EL CUENTO DEL DÍA en esta serie de CUENTOS PARA LA TERNURA.
Recuerdo que el 30 de marzo comenzaron mis malestares que hoy me tienen en una fuerte lucha por la vida.
Reinicio estos envíos como una terapia de ternura, de amor para redimensionar mis emociones. Espero que estos cuentos e historias que enviaré a diario, me ayuden tanto como las palabras y sonrisas, letras y abrazos, mimos y visitas de muchos de ustedes para mi.
Hoy en día, debo de recordar, y les invito a cada una y cada uno de ustedes a hacerlo, que NO EXISTE LA PALABRA RENDIRSE. Vamos pues a levantarnos y a caminar. Un abrazo.
La palabra rendirse no existe en lengua verdadera
En el Comité estuvimos discutiendo toda la tarde. Buscamos la palabra en lengua para decir rendir y no la encontramos. No tiene traducción en tzotzil ni en tzeltal, nadie recuerda que esa palabra exista en tojolabal o en chol.
Llevan horas buscando equivalentes. Afuera llueve y una nube compañera viene a recostarse con nosotros. El Viejo Antonio espera a que todos se vayan quedando callados y sólo quede el múltiple tambor de la lluvia sobre el techo de lámina.
En silencio se me acerca el Viejo Antonio, tosiendo la tuberculosis, y me dice al oído:
-Esa palabra no existe en lengua verdadera, por eso los nuestros nunca se rinden y mejor se mueren, porque nuestros muertos mandan que las palabras que no andan no se vivan.
Después se va hacia el fogón para espantar el miedo y el frío. Se lo cuento a Ana María, ella me mira con ternura y me recuerda que el Viejo Antonio ya está muerto…
La incertidumbre de las últimas horas de diciembre pasado se repite. Hace frío, las guardias se relevan con una contraseña que es un murmullo. Lluvia y lodo apagan todo, los humanos murmuran y el agua grita. Alguien pide un cigarrillo y el fósforo encendido ilumina la cara de la combatiente que está en la posta… un instante solamente… pero se alcanza a ver que sonríe…
Llega alguien, con la gorra y el fusil chorreando agua. “Hay café”, informa. El Comité, como es costumbre en estas tierras, hace una votación para ver si toman café o siguen buscando el equivalente de rendirse en lengua verdadera.
Por unanimidad gana el café. Nadie se rinde…
¿Nos quedaremos solos?
miércoles, 30 de marzo de 2016
CUENTOS E HISTORIAS PARA LA TERNURA, El cuento de este día miércoles 30 de marzo del 2016 CLAPTON ES DIOS. José Agustín.
Amigas y amigos, El Gran Dios Eric Clapton cumple hoy 30 de marzo 71 años de vida. Un chingón el tipo. Por estas razones, hoy publicamos el cuento de otro chingonazo, nada más que mexicano y escritor, José Agustín, titulado Clapton es Dios.
Va pues y que este día se la pasen escuchando a Dios.
"Me hallaba en el zócalo de Cuautla cuando de pronto se me acercó un hombre de unos sesenta años y facha de extranjero. Llevaba el pelo muy cortito, barba rala y canosa, y una enorme chamarra de piel a pesar de que la temperatura era de 32 grados. Hubiera jurado que era Eric Clapton, pero que era imposible que el gran guitarrista estuviera ahí y en ese momento.
-¿Me permites que me siente en esta banca?
-Sí, claro -dije, y me corrí al extremo, a pesar de que había espacio suficiente. Él sonrió.
-Ya se que que no tengo por qué pedirte permiso, las bancas son públicas, verdad?, pero yo entiendo a los que no quieren tener a nadie cerca. Dicen que el pobre ser humano, el del valle de lágrimas, a no ser que ejercite el acto amoroso, procura establecer una mínima distancia de cualquiera que esté cerca.
-Así es, pero aquí hay bastante lugar. No estas violando mi hipotético e intangible espacio personal. ¿Ya te han dicho que eres igualito a Eric Clapton?
-Yo soy Eric Clapton -dijo, un tanto desolado.
-Fijate.
-...Yo mismo me siento así. De hecho, en estos últimos días quisiera no ver a nadie, no saber nada de nada. Esto es muy dificil para mi, tu comprenderás, porque yo siempre estoy en todos, en todas partes y todos los tiempos.
-Ah, ¿te cae?
-Sí, en este mismo instante también estoy en Londres, fastidiado de la música, de todo y... Ahora estamos en el desierto del Gobi...
Efectivamente, para mi pasmo absoluto, de pronto nos hallamos en lo alto de una duna de un desierto, si decía que era el del Gobi yo no tenía porqué dudarlo, pues no se veía nada mas que arena.
-Cierra la boca -me dijo y comprendi que la tenía totalmente desencajada- Vamonos de aqui...
Y entonces de nuevo estabamos en el zócalo de Cuautla, pero mi sorpresa fue mayuscula cuando vi que en la banca contigua José María Morelos platicaba con Emiliano Zapata. Estaban tranquilos, immersos en la conversación, pero eso no podía ser, porque todo indicaba que nos hallábamos en el año 2000, ademas de que entre Morelos y Zapata mediaban cien años.
El hombre de la barba canosa me veía sonriendo.
-¿Ya estás entendiendo? Te voy a dar un último ejemplo.
Entonces desapareció Cuautla y ahora nos hallabamos en Jerusalén, en la ultima cena de Jesucristo, sólo que en vez de los doce apóstoles a la mesa vi a Leonardo Da Vinci, José Clemente Orozco, Diego Rivera, José Vasconcelos, Nezahualcoyotl, Federico Nietzche, Sor Juana Inés de la Cruz, John Lennon (con una camiseta que traía la cara de Beethoven), Carl Gustav Jung, Sigmund Freud, Albert Einstein y Carlos Marx. Cristo, por cierto, en el pecho de su túnica mostraba la imagen de la Virgen de Guadalupe.
-¿Qué tal, eh? -oi que me decía mi compañero
Me hallaba pasmado, pero alcanzé a ver que de nuevo estabamos en nuestra banca del zócalo de Cuautla.
-Si, yo soy Eric Clapton -me dijo-. Y ahora te voy a dar un regalito...
En ese momento hizo lo que me pareció el pase de un mago y de pronto ante mí, apareció un disco. Era blanco, pesaba y no se leía ningún título en la portada.
-A ver si te gusta. Es mi mas reciente obra -me dijo.
Y en ese momento se desvaneció en el aire nítido de la mañana.
-¿Me permites que me siente en esta banca?
-Sí, claro -dije, y me corrí al extremo, a pesar de que había espacio suficiente. Él sonrió.
-Ya se que que no tengo por qué pedirte permiso, las bancas son públicas, verdad?, pero yo entiendo a los que no quieren tener a nadie cerca. Dicen que el pobre ser humano, el del valle de lágrimas, a no ser que ejercite el acto amoroso, procura establecer una mínima distancia de cualquiera que esté cerca.
-Así es, pero aquí hay bastante lugar. No estas violando mi hipotético e intangible espacio personal. ¿Ya te han dicho que eres igualito a Eric Clapton?
-Yo soy Eric Clapton -dijo, un tanto desolado.
-Fijate.
-...Yo mismo me siento así. De hecho, en estos últimos días quisiera no ver a nadie, no saber nada de nada. Esto es muy dificil para mi, tu comprenderás, porque yo siempre estoy en todos, en todas partes y todos los tiempos.
-Ah, ¿te cae?
-Sí, en este mismo instante también estoy en Londres, fastidiado de la música, de todo y... Ahora estamos en el desierto del Gobi...
Efectivamente, para mi pasmo absoluto, de pronto nos hallamos en lo alto de una duna de un desierto, si decía que era el del Gobi yo no tenía porqué dudarlo, pues no se veía nada mas que arena.
-Cierra la boca -me dijo y comprendi que la tenía totalmente desencajada- Vamonos de aqui...
Y entonces de nuevo estabamos en el zócalo de Cuautla, pero mi sorpresa fue mayuscula cuando vi que en la banca contigua José María Morelos platicaba con Emiliano Zapata. Estaban tranquilos, immersos en la conversación, pero eso no podía ser, porque todo indicaba que nos hallábamos en el año 2000, ademas de que entre Morelos y Zapata mediaban cien años.
El hombre de la barba canosa me veía sonriendo.
-¿Ya estás entendiendo? Te voy a dar un último ejemplo.
Entonces desapareció Cuautla y ahora nos hallabamos en Jerusalén, en la ultima cena de Jesucristo, sólo que en vez de los doce apóstoles a la mesa vi a Leonardo Da Vinci, José Clemente Orozco, Diego Rivera, José Vasconcelos, Nezahualcoyotl, Federico Nietzche, Sor Juana Inés de la Cruz, John Lennon (con una camiseta que traía la cara de Beethoven), Carl Gustav Jung, Sigmund Freud, Albert Einstein y Carlos Marx. Cristo, por cierto, en el pecho de su túnica mostraba la imagen de la Virgen de Guadalupe.
-¿Qué tal, eh? -oi que me decía mi compañero
Me hallaba pasmado, pero alcanzé a ver que de nuevo estabamos en nuestra banca del zócalo de Cuautla.
-Si, yo soy Eric Clapton -me dijo-. Y ahora te voy a dar un regalito...
En ese momento hizo lo que me pareció el pase de un mago y de pronto ante mí, apareció un disco. Era blanco, pesaba y no se leía ningún título en la portada.
-A ver si te gusta. Es mi mas reciente obra -me dijo.
Y en ese momento se desvaneció en el aire nítido de la mañana.
domingo, 6 de marzo de 2016
CUENTOS E HISTORIAS PARA LA TERNURA La historia de este lunes 7 de marzo del 2016. LAS HUELLAS DE RAMONA. Subcomandante Insurgente Marcos.
Estimadas amigas y amigos, en este próximo Día Internacional de la Mujer les envío esta historia de una enorme mujer. Una giganta. Espero que les guste y sigamos en la búsqueda de nuestros 43.
Ramona y sobre el dejar huella de los mayas
Subcomandante Insugente Marcos
Pasó hace tiempo. Hace aproximadamente 15 o 16 años, que yo la conocí, y a ella le tocaba llevarnos a uno de los pueblos donde se estaba haciendo la explicación de cómo estaba la situación de nuestra lucha. Nosotros cada tanto explicamos a nuestra gente cómo vemos el mundo, el país, nuestra lucha y nuestros pueblos. Y a ella esa vez le tocó dirigir la marcha. Ella era muy alegre y muy burlona. Decía de broma cuando le tocaba guiarnos a nosotros —porque ella era la única que conocía el camino— que nuestra lucha era buena, porque era lo primero en lo que la mujer iba adelante. Y bromeaba conmigo y decía: “cuando ganemos tal vez nos van a alcanzar ustedes, los hombres que todavía van detrás de nosotras y, entonces, en el nuevo mundo que queremos construir vamos a caminar uno al lado de otro”. Y lo decía con burla porque la costumbre hasta entonces en las comunidades es que el hombre iba adelante y la mujer atrás, siguiéndolo.
No entendí entonces. Tiempo después, de vuelta otra vez —creo que esto fue en los Altos de Chiapas, es otro clima, hay mucha niebla— Ramona gustaba con jugar de que había que caminar la nube, decía, porque llegaba un momento en que la niebla se acostaba completamente sobre las montañas y parecía que estábamos realmente caminando sobre las nubes. Volví otra vez a la parte de la selva y encontré al Viejo Antonio y le conté la anécdota de Ramona —ellos se habían conocido en una de nuestras reuniones—, y se sonrió y me dijo:
“Te voy a contar una historia que cuentan nuestros más antiguos”. Los nadie sabedores de nuestros pueblos indios, contaban que en los primeros días les habían escogido a hombres y mujeres grandes, y los hicieron grandes porque grande era su tarea; gigantes, dirían ustedes, ellos usaban la palabra grandes. Y que a esos hombres y mujeres les tocaba, por su estatura, ir marcando el camino para que cuando se fueran muy lejos, la gente que iba atrás los viera de lejos, muy por encima de los árboles. Y que al principio así fue, pero llegó un momento en que esto despertó la envidia y el coraje de otros: de los chiquitos o de los pequeños, y se hizo el gran problema.
Se reunieron entonces los dioses primeros, los que nacieron el mundo y dijeron: “bueno, aquí ya hicimos un problema —ellos sí reconocían cuando hacían mal las cosas, no como los gobiernos de ahora— y entonces, ahora, cómo le hacemos”. Dijeron: “vamos a tener que esconder la grandeza de estos hombres y mujeres de alguna forma” y decidieron hacerlos chiquitos, pero eran gigantes, nada más que de corta estatura. Pero entre que se estaban peleando y se ponían a bailar con la marimba y todo eso —porque eran dioses muy alegres, muy bailadores— se les olvida un detalle y sí les modifican la estatura, pero no el peso. Entonces resulta que estos hombres y mujeres que eran gigantes, eran chiquitos, pero pesaban como gigantes e iban dejando huella.
Decía el Viejo Antonio que siempre había que aprender para aprender el modo de los indígenas mayas, había que aprender a mirar hacia abajo. Decía que los caxlanes, los tzules, los conquistadores, que tenían diferentes colores, diferentes nombres y diferentes nacionalidades, incluso mexicanos, que nos iban a ir oprimiendo a lo largo de todos estos años interpretaban que los indígenas bajábamos la cabeza como un signo de humillación y obediencia. Dice el Viejo Antonio: “No, lo que estamos haciendo siempre es buscando la huella que es profunda; aprende a mirar abajo y atrás de que vayas de alguien y sigue la marca, síguelo, no lo pierdas, porque arriba no lo vas a encontrar”.
Y entonces, ¿qué pasa después?, le pregunté al Viejo Antonio. Cuando esos gigantes mueren por fin, los dioses dejaron arreglado el problema que todos están pensando: cuando ya están finados, juntos, no va a haber tumba en la que quepan, porque aunque son pequeños de cuerpo, son grandes de estatura. Y entonces me dijo: “para eso es que está la ceiba, estos hombres y mujeres no pueden yacer tendidos; viven y mueren de pie y tienen que estar descansando después de dejarnos, de pie. Estas personas, estos hombres y mujeres, cuando mueren forman parte de la gran ceiba madre, que es la que los arropa”.
Años después y todavía, sigo mirando mis pasos y no hay huella, pero sigo recordando el paso de Ramona y de otros compañeros que son los que nos dirigen y sigo viendo que aunque el suelo esté duro, sea árido, aunque haya cemento cuando han salido a la ciudad, siguen dejando una huella muy honda, y siempre me preocupo de ver para abajo para no perderla. Es con esa huella, la de nuestros compañeros que son los que nos dirigen, indígenas mayas todos ellos —y lo digo aquí en tierras mayas—, como llegamos aquí, y como vamos a recorrer todo el país.
Esto es lo que les quería contar, porque parte de este homenaje que le hicieron a Ramona lo voy a entregar a su familia cuando regrese. Y la otra parte la voy a poner al pie de la ceiba, tenemos un campamento donde la vamos a recordar.
Playa del Carmen, Quintana Roo (16 /ene/06)
viernes, 4 de marzo de 2016
BIENAL DE ORALIDAD ESCÉNICA BARRIOCUENTO. LA HABANA. CUBA
AFROMÉXICO, LA TERCERA RAÍZ.
IMAGINA, Compañía de Historias y Cuentos.
participaremos en la
Bienal de Oralidad Escénica
BARRIOCUENTO 2016.

a celebrarse en la ciudad de La Habana, Cuba.
del 8 al 12 de marzo del 2016.
Con nuestros conciertos
AFROMÉXICO, LA TERCERA RAÍZ
y
AFROCUBANOS Y AFROMEXICANOS.
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