martes, 7 de julio de 2015

Cuentos e historias para la ternura. Ek cuento de este miércoles 8 de julio del 2015. LAS DOS JUSTICIAS. Pablo Sacristán.

Amigas y amigos

Conmovido por el NO del pueblo griego, busqué y encontré este interesante cuento.

En estos tiempos de injusticias y en donde a menudo confundimos justicia con venganza, incurrimos en graves errores. Espero que les guste. Un abrazo.



LAS DOS JUSTICIAS.



 Caminaba un filósofo griego pensando en sus cosas, cuando vio a lo lejos dos mujeres altísimas, del tamaño de varios hombres puestos uno encima del otro. El filósofo, tan sabio como miedoso, corrió a esconderse tras unos matorrales, con la intención de escuchar su conversación. Las enormes mujeres se sentaron allí cerca, pero antes de que empezaran a hablar, apareció el más joven de los hijos del rey. Sangraba por una oreja y gritaba suplicante hacia las mujeres:

- ¡Justicia! ¡Quiero justicia! ¡Ese villano me ha cortado la oreja!
Y señaló a otro joven, su hermano menor, que llegó empuñando una espada ensangrentada.
- Estaremos encantadas de proporcionarte justicia, joven príncipe- respondieron las dos mujeres- Para eso somos las diosas de la justicia. Sólo tienes que elegir quién de nosotras dos prefieres que te ayude.
- ¿Y qué diferencia hay? -preguntó el ofendido- ¿Qué haríais vosotras?
- Yo, -dijo una de las diosas, la que tenía un aspecto más débil y delicado- preguntaré a tu hermano cuál fue la causa de su acción, y escucharé sus explicaciones. Luego le obligaré a guardar con su vida tu otra oreja, a fabricarte el más bello de los cascos para cubrir tu cicatriz y a ser tus oídos cuando los necesites.
- Yo, por mi parte- dijo la otra diosa- no dejaré que salga indemne de su acción. Lo castigaré con cien latigazos y un año de encierro, y deberá compensar tu dolor con mil monedas de oro. Y a ti te daré la espada para que elijas si puede conservar la oreja, o si por el contrario deseas que ambas orejas se unan en el suelo. Y bien, ¿Cuál es tu decisión? ¿Quién quieres que aplique justicia por tu ofensa?
El príncipe miró a ambas diosas. Luego se llevó la mano a la herida, y al tocarse apareció en su cara un gesto de indudable dolor, que terminó con una mirada de rabia y cariño hacia su hermano. Y con voz firme respondió, dirigiéndose a la segunda de las diosas.
- Prefiero que seas tú quien me ayude. Lo quiero mucho, pero sería injusto que mi hermano no recibiera su castigo.
Y así, desde su escondite entre los matorrales, el filósofo pudo ver cómo el culpable cumplía toda su pena, y cómo el hermano mayor se contentaba con hacer una pequeña herida en la oreja de su hermano, sin llegar a dañarla seriamente.
Hacía un rato que los príncipes se habían marchado, uno sin oreja y el otro ajusticiado, y estaba el filósofo aún escondido cuando sucedió lo que menos esperaba. Ante sus ojos, la segunda de las diosas cambió sus vestidos para tomar su verdadera forma. No se trataba de ninguna diosa, sino del poderoso Ares, el dios de la guerra. Este se despidió de su compañera con una sonrisa burlona:


- He vuelto a hacerlo, querida Temis. Tus amigos los hombres apenas saben diferenciar tu justicia de mi venganza. Ja, ja, ja. Voy a preparar mis armas; se avecina una nueva guerra entre hermanos...ja,ja,ja, ja.
Cuando Ares se marchó de allí y el filósofo trataba de desaparecer sigilosamente, la diosa habló en voz alta:
-Dime, buen filósofo ¿hubieras sabido elegir correctamente? ¿Supiste distinguir entre el pasado y el futuro?
Con aquel extraño saludo, comenzaron muchas largas y amistosas charlas. Y así fue cómo, de la mano de la misma diosa de la justicia, el filósofo aprendió que la verdadera justicia trata de mejorar el futuro alejándose del mal pasado, mientras que la falsa justicia y la venganza no pueden perdonar y olvidar el mal pasado, pues se fijan en él para decidir sobre el futuro, que acaba resultando siempre igual de malo.

domingo, 5 de julio de 2015

Cuentos e historias para la ternura. El cuento de este día domingo 5 de julio 2015. LA SILLA QUE NO TENÍA SENTADERA. Clandestino Rueda.

Amigas y amigos

Hoy les comparto un cuento de Clandestino Rueda, un cuentero colombiano que hace un trabajo muy valioso e interesante en Cali y en ese país sudamericano. 
Tuve oportunidad de conocer a Clandestino y el trabajo que desarrolla en el año de 2006 en el Encuentro Unicuento de la Universidad de Santiago de Cali. Hace unos días él publicó una nota sobre la realidad en su país que me pareció muy interesante, platicamos brevemente y me regaló este cuento para mi blog. Gracias Clandestino y que tu trabajo sea siempre fructífero. 
Espero que a ustedes les guste este cuento.

Hoy caminaba por el rio Pasto, bueno lo que 

queda, y me acorde de un pequeño cuento 

que hace mucho rato escribí. 



La silla que no tenía sentadero.






Había una vez una silla que no tenía sentadero,

Pasaba sus días tristes abandonada en el patio de una 

casa, olvidada, desecha, al sol y al agua, sentía que 

su  existir no tenía sentido…

La silla cansada de tanto olvido, y con todo su 

existencialismo, camina hasta el puente que daba al río y 

desde  allí se arroja sin pensar en nada…

Al otro día en primera página y a todo color el titular “se 

encontró el cadáver de una silla un colchón y una 

nevera viaja en las orillas del río”. 

Nadie entiende cuales 

fueron los motivos de este suicidio colectivo.


Clandestino Rueda .

De la colección “cuentos de los objetos vivos”


viernes, 3 de julio de 2015

LA MÚSICA DEL CORAZÓN. 3 de julio del 2015. Cuau, el músico, el libertario, el filósofo, el corredor, el hermano, el hijo, sus primeros 25.





En la carrera de ese domingo inicié tomando la punta para ganarle a ellos tres. 

Mantuve el paso, el ritmo de la respiración y la convicción de que podría terminar en primer lugar. Al llegar al kilómetro dos en La Diana Cazadora en avenida Paseo de la Reforma, él me rebasó. Pude advertir que me buscaba pero no me localizaba. 

Fue entonces cuando me puse a dos pasos de su espalda y pensé “aquí me voy, atrás de él sin que me vea, y cuando falten doscientos metros para meta lo rebaso y lo dejo atrás“. Pero quinientos metros más adelante,al llegar al Ángel de la Independencia,  empezó a despegarse de mi, su zancada era más grande que la mía, su fuerza de arranque era mayor y yo me quedaba más y más atrás. 

El portaba una cachucha azul en la cabeza y entonces yo solamente podía distinguirlo a lo lejos por ese azul en su cabeza.

Cuando dimos la vuelta en avenida Insurgentes, ya iba a adelante de mi tal vez 200 metros, y en la calle de Florencia ya fácilmente me llevaba 500 metros. Ahí me encontró de frente en la curva y me regaló una sonrisa y una señal con las manos como diciéndome “qué pasó“ y siguió su paso firme. Ya no pude alcanzarlo. Después me rebasó Felipe y luego Celia también me dejó atrás.

Cuau me dejó atrás, me ganó. Su fuerza en al correr fue mayor, también su velocidad, su zancada más grande, su juventud también.

Una vez un hombre dijo que nuestros hijos eran en realidad nuestros padres, porque ellos eran los que nos enseñaban a nosotros a crecer, a correr, a reír, a llorar, a vivir.

Así ha sido Cua, Cuate, un maestro para mi. En estos momentos difíciles de la carrera, él me ha orientado, él me ha dado muestras de fuerza, de valor, de coraje, de confianza en el futuro. 

Hace unas semanas se acercó silencioso a mi y me dijo, “Mejor mira hacia el frente, hacia adelante, hacia tu libertad, los que te conocemos y te queremos confiamos en ti“.

Así es Cuau, un maestro para mi. Hoy tres de julio cumple sus primeros 25 años. 

El otro día, al platicar con él y escuchar su pensar, esa mezcla de filosofía mesoamericana con
pensamiento  libertario, recordé aquellas palabras de Wilhelm Reich “No tenemos derecho a decir a nuestros hijos cómo construir su futuro. Ya hemos demostrado que somos incapaces de construir nuestro propio futuro. Lo que podemos hacer como transmisores, no obstante, es contar a nuestros hijos, donde y cómo fracasamos, podemos además, hacer  todo lo posible para remover los obstáculos que están en el camino de nuestros hijos, para que construyan un mundo nuevo y mejor para ellos“  

Estoy seguro que él con las y  los de su generación lo lograrán. 

Feliz primeros 25 Cuate¡¡¡






jueves, 2 de julio de 2015

Cuentos e historias para la ternura. La historia de este día viernes 3 de julio del 2015. LOS HIJOS. Eduardo Galeano.


Amigas y amigos, hoy es el cumpleaños de mi hijo Cuate, a mis dos hijas y a mi nos llena de profunda alegría contar en nuestra familia con un joven músico como él. Por esto, le dedico este cuento de Eduardo Galeano en sus primeros 25 años. Va para ti Cuate, gracias por estar con tus hermanas y conmigo este día.



Los hijos.

Eduardo Galeano


Hace once años, en Montevideo, yo estaba esperando a Florencia en la puerta de la casa. Ella era muy chica; caminaba como un osito. Yo la veía poco. Me quedaba en el diario hasta cualquier hora y por las mañanas trabajaba en la Universidad. Poco sabía de ella. La besaba dormida, a veces le llevaba chocolatines o juguetes.

La madre no estaba aquella tarde, y yo esperaba en la puerta de la casa el ómnibus que traía a Florencia de la jardinería.

Llegó muy triste. No hablaba. En el ascensor hacía pucheros. Después dejó que la leche se enfriara en el tazón. Miraba el piso.

La senté en mis rodillas y le pedí que me contara. Ella negó con la cabeza. La acaricié, la besé en la frente. Se le escapó alguna lágrima. Con el pañuelo le sequé la cara y la soné. Entonces volví a pedirle:

- Andá, decime.

Me contó que su mejor amiga le había dicho que no la quería.

Lloramos juntos, no sé cuánto tiempo, abrazados los dos, ahí en la silla.

Yo sentía las lastimaduras que Florencia iba a sufrir a lo largo de los años y hubiera querido que Dios existiera y no fuera sordo, para poder rogarle que me diera todo el dolor que le tenía reservado.

miércoles, 1 de julio de 2015

La Música del Corazón. Hortencia en Tenochtitlan. Jueves 1 de julio del 2015.


HORTENSIA EN TENOCHTITLAN





Liliana Cuentera Hortensia ha llegado de Medellín, Colombia a la Cd. de México.  Me encuentro con ella en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Me dice que ella está agotada de caminar la tarde por estas calles de nuestra México Tenochtitlan. 

Vamos a tomar el café en el Jekemir de Regina e Isabel la Católica.  En el camino le voy hablando la historia de esta ciudad, de la invasión española de 1520, de la resistencia de los aztecas tenochcas, ella escucha, pregunta, se admira, sonríe.

Ya en el restaurant me cuenta de su festival de cuentos en su tierra, sus logros, sus limitaciones. De repente saca de su bolsa de tela, una bolsita verde, y de ahí dos libros y un CD. “Te traje estos regalitos“ me dice con su voz de “paisa“, El primer libro se llama “La Banda Paniagua. Memorias y olvidos de una tradición musical de Medellín“, el segundo es la “Revista de poesía Prometeo“ con el titulo “El tiempo que ellos miden en estaciones, no en relojes“, y el CD  anuncia en su portada “Big Band TROPICO. Medellín. Un sonido elegante“.

Y hablamos y platicamos sobre los festivales de cuentos en Colombia, de los amigos y amigas en común y recordamos cuando nos conocimos en el Encuentro de Buga en aquel 2005 cuando mi hijo Cuau y yo asistimos a ese evento que nos dejo tan buenas experiencias y amistades.

Después, entrada la noche, con la ligera llovizna y las calles  mojadas, caminamos al Zócalo de  esta ciudad, admiramos el Palacio Nacional, el Palacio de Gobierno y la Catedral Metropolitana. Continuamos hasta el Templo Mayor y de lejos traté de explicar la magnitud de la ciudad de Tenochtitlan. Luego fuimos por la calle de Moneda hasta llegar a la Academia de San Carlos pasando por la iglesia de Santa Teresa y la Casa de Moneda de UAM. Ella no deja de admirarse. 

Ahora ella me cuenta de la influencia de México y Argentina en la cultura colombiana. De los mariachis y de la muerte de Carlos Gardel.

Luce cansada. “ Me levanté a las dos de la madrugada“ me dice. La acompaño a su hotel, ahí me cuenta la posible agenda de su periplo por nuestro México.

Luce feliz. Bienvenida a México, Liliana Cuentera.