domingo, 5 de julio de 2015

Cuentos e historias para la ternura. El cuento de este día domingo 5 de julio 2015. LA SILLA QUE NO TENÍA SENTADERA. Clandestino Rueda.

Amigas y amigos

Hoy les comparto un cuento de Clandestino Rueda, un cuentero colombiano que hace un trabajo muy valioso e interesante en Cali y en ese país sudamericano. 
Tuve oportunidad de conocer a Clandestino y el trabajo que desarrolla en el año de 2006 en el Encuentro Unicuento de la Universidad de Santiago de Cali. Hace unos días él publicó una nota sobre la realidad en su país que me pareció muy interesante, platicamos brevemente y me regaló este cuento para mi blog. Gracias Clandestino y que tu trabajo sea siempre fructífero. 
Espero que a ustedes les guste este cuento.

Hoy caminaba por el rio Pasto, bueno lo que 

queda, y me acorde de un pequeño cuento 

que hace mucho rato escribí. 



La silla que no tenía sentadero.






Había una vez una silla que no tenía sentadero,

Pasaba sus días tristes abandonada en el patio de una 

casa, olvidada, desecha, al sol y al agua, sentía que 

su  existir no tenía sentido…

La silla cansada de tanto olvido, y con todo su 

existencialismo, camina hasta el puente que daba al río y 

desde  allí se arroja sin pensar en nada…

Al otro día en primera página y a todo color el titular “se 

encontró el cadáver de una silla un colchón y una 

nevera viaja en las orillas del río”. 

Nadie entiende cuales 

fueron los motivos de este suicidio colectivo.


Clandestino Rueda .

De la colección “cuentos de los objetos vivos”


viernes, 3 de julio de 2015

LA MÚSICA DEL CORAZÓN. 3 de julio del 2015. Cuau, el músico, el libertario, el filósofo, el corredor, el hermano, el hijo, sus primeros 25.





En la carrera de ese domingo inicié tomando la punta para ganarle a ellos tres. 

Mantuve el paso, el ritmo de la respiración y la convicción de que podría terminar en primer lugar. Al llegar al kilómetro dos en La Diana Cazadora en avenida Paseo de la Reforma, él me rebasó. Pude advertir que me buscaba pero no me localizaba. 

Fue entonces cuando me puse a dos pasos de su espalda y pensé “aquí me voy, atrás de él sin que me vea, y cuando falten doscientos metros para meta lo rebaso y lo dejo atrás“. Pero quinientos metros más adelante,al llegar al Ángel de la Independencia,  empezó a despegarse de mi, su zancada era más grande que la mía, su fuerza de arranque era mayor y yo me quedaba más y más atrás. 

El portaba una cachucha azul en la cabeza y entonces yo solamente podía distinguirlo a lo lejos por ese azul en su cabeza.

Cuando dimos la vuelta en avenida Insurgentes, ya iba a adelante de mi tal vez 200 metros, y en la calle de Florencia ya fácilmente me llevaba 500 metros. Ahí me encontró de frente en la curva y me regaló una sonrisa y una señal con las manos como diciéndome “qué pasó“ y siguió su paso firme. Ya no pude alcanzarlo. Después me rebasó Felipe y luego Celia también me dejó atrás.

Cuau me dejó atrás, me ganó. Su fuerza en al correr fue mayor, también su velocidad, su zancada más grande, su juventud también.

Una vez un hombre dijo que nuestros hijos eran en realidad nuestros padres, porque ellos eran los que nos enseñaban a nosotros a crecer, a correr, a reír, a llorar, a vivir.

Así ha sido Cua, Cuate, un maestro para mi. En estos momentos difíciles de la carrera, él me ha orientado, él me ha dado muestras de fuerza, de valor, de coraje, de confianza en el futuro. 

Hace unas semanas se acercó silencioso a mi y me dijo, “Mejor mira hacia el frente, hacia adelante, hacia tu libertad, los que te conocemos y te queremos confiamos en ti“.

Así es Cuau, un maestro para mi. Hoy tres de julio cumple sus primeros 25 años. 

El otro día, al platicar con él y escuchar su pensar, esa mezcla de filosofía mesoamericana con
pensamiento  libertario, recordé aquellas palabras de Wilhelm Reich “No tenemos derecho a decir a nuestros hijos cómo construir su futuro. Ya hemos demostrado que somos incapaces de construir nuestro propio futuro. Lo que podemos hacer como transmisores, no obstante, es contar a nuestros hijos, donde y cómo fracasamos, podemos además, hacer  todo lo posible para remover los obstáculos que están en el camino de nuestros hijos, para que construyan un mundo nuevo y mejor para ellos“  

Estoy seguro que él con las y  los de su generación lo lograrán. 

Feliz primeros 25 Cuate¡¡¡






jueves, 2 de julio de 2015

Cuentos e historias para la ternura. La historia de este día viernes 3 de julio del 2015. LOS HIJOS. Eduardo Galeano.


Amigas y amigos, hoy es el cumpleaños de mi hijo Cuate, a mis dos hijas y a mi nos llena de profunda alegría contar en nuestra familia con un joven músico como él. Por esto, le dedico este cuento de Eduardo Galeano en sus primeros 25 años. Va para ti Cuate, gracias por estar con tus hermanas y conmigo este día.



Los hijos.

Eduardo Galeano


Hace once años, en Montevideo, yo estaba esperando a Florencia en la puerta de la casa. Ella era muy chica; caminaba como un osito. Yo la veía poco. Me quedaba en el diario hasta cualquier hora y por las mañanas trabajaba en la Universidad. Poco sabía de ella. La besaba dormida, a veces le llevaba chocolatines o juguetes.

La madre no estaba aquella tarde, y yo esperaba en la puerta de la casa el ómnibus que traía a Florencia de la jardinería.

Llegó muy triste. No hablaba. En el ascensor hacía pucheros. Después dejó que la leche se enfriara en el tazón. Miraba el piso.

La senté en mis rodillas y le pedí que me contara. Ella negó con la cabeza. La acaricié, la besé en la frente. Se le escapó alguna lágrima. Con el pañuelo le sequé la cara y la soné. Entonces volví a pedirle:

- Andá, decime.

Me contó que su mejor amiga le había dicho que no la quería.

Lloramos juntos, no sé cuánto tiempo, abrazados los dos, ahí en la silla.

Yo sentía las lastimaduras que Florencia iba a sufrir a lo largo de los años y hubiera querido que Dios existiera y no fuera sordo, para poder rogarle que me diera todo el dolor que le tenía reservado.

miércoles, 1 de julio de 2015

La Música del Corazón. Hortencia en Tenochtitlan. Jueves 1 de julio del 2015.


HORTENSIA EN TENOCHTITLAN





Liliana Cuentera Hortensia ha llegado de Medellín, Colombia a la Cd. de México.  Me encuentro con ella en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Me dice que ella está agotada de caminar la tarde por estas calles de nuestra México Tenochtitlan. 

Vamos a tomar el café en el Jekemir de Regina e Isabel la Católica.  En el camino le voy hablando la historia de esta ciudad, de la invasión española de 1520, de la resistencia de los aztecas tenochcas, ella escucha, pregunta, se admira, sonríe.

Ya en el restaurant me cuenta de su festival de cuentos en su tierra, sus logros, sus limitaciones. De repente saca de su bolsa de tela, una bolsita verde, y de ahí dos libros y un CD. “Te traje estos regalitos“ me dice con su voz de “paisa“, El primer libro se llama “La Banda Paniagua. Memorias y olvidos de una tradición musical de Medellín“, el segundo es la “Revista de poesía Prometeo“ con el titulo “El tiempo que ellos miden en estaciones, no en relojes“, y el CD  anuncia en su portada “Big Band TROPICO. Medellín. Un sonido elegante“.

Y hablamos y platicamos sobre los festivales de cuentos en Colombia, de los amigos y amigas en común y recordamos cuando nos conocimos en el Encuentro de Buga en aquel 2005 cuando mi hijo Cuau y yo asistimos a ese evento que nos dejo tan buenas experiencias y amistades.

Después, entrada la noche, con la ligera llovizna y las calles  mojadas, caminamos al Zócalo de  esta ciudad, admiramos el Palacio Nacional, el Palacio de Gobierno y la Catedral Metropolitana. Continuamos hasta el Templo Mayor y de lejos traté de explicar la magnitud de la ciudad de Tenochtitlan. Luego fuimos por la calle de Moneda hasta llegar a la Academia de San Carlos pasando por la iglesia de Santa Teresa y la Casa de Moneda de UAM. Ella no deja de admirarse. 

Ahora ella me cuenta de la influencia de México y Argentina en la cultura colombiana. De los mariachis y de la muerte de Carlos Gardel.

Luce cansada. “ Me levanté a las dos de la madrugada“ me dice. La acompaño a su hotel, ahí me cuenta la posible agenda de su periplo por nuestro México.

Luce feliz. Bienvenida a México, Liliana Cuentera. 

sábado, 27 de junio de 2015

Cuentos e Historias para la Ternura. La Historia de este domingo 28 junio 2015. LA HISTORIA DE LAS MIRADAS. S.I.Marcos.


Amigas y amigos, este domingo les envío esta historia, para que intentemos mirarnos y mirar a quienes estás a nuestros lados. Ojalá y les guste. Un abrazo y que esta historia haga que miremos la lucha de los padres de los 43 hermanos normalistas para que sean liberados. 





La historia de las miradas





"Mira Capitán (porque debo aclararles que en el tiempo en que yo conocí al Viejo Antonio tenía yo el grado de Capitán Segundo de Infantería Insurgente, lo que no dejaba de ser un típico sarcasmo zapatista porque sólo éramos 4 –desde entonces el Viejo Antonio me llama "Capitán"), mira Capitán, hubo un tiempo, hace mucho tiempo, en que nadie miraba...







No es que no tuvieran ojos los hombres y mujeres que se caminaban estas tierras. Tenían de por sí, pero no miraban. Los dioses más grandes, los que nacieron el mundo, los más primeros, de por sí habían nacido muchas cosas sin dejar mero clarito para qué o por qué o sea la razón o el trabajo que cada cosa debía de hacer o de tratar de hacer. Porque de que cada cosa tenía su por qué, pues sí, porque los dioses que nacieron el mundo, los más primeros, de por sí eran los más grandes y ellos sí se sabían bien para qué o por qué cada cosa, eran dioses pues.














Pero resulta que estos dioses primeros no muy se preocupaban de lo que hacían, todo lo hacían como fiesta, como juego, como baile. De por sí cuentan los más viejos de los viejos que, cuando los primeros dioses se reunían, seguro tenía que haber una su marimba, porque seguro que al final de sus asambleas se venían la cantadera y la bailadera. Es más, dicen que si la marimba no estaba a la mano, pues nomás no había asamblea y ahí se estaban los dioses, rascándose nomás la barriga, contando chistes y haciéndose travesuras.
Bueno, el caso es que los dioses primeros, los más grandes, nacieron el mundo, pero no dejaron claro el para qué o el por qué de cada cosa. Y una de estas cosas eran los ojos. ¿Acaso habían dejado dicho los dioses que los ojos eran para mirar? No pues. Y entonces ahí se andaban los primeros hombres y mujeres que acá se caminaron, a los tumbos, dándose golpes y caídas, chocándose entre ellos y agarrando cosas que no querían y dejando de tomar cosas que sí querían. Así como de por sí hace mucha gente ahora, que toma lo que no quiere y le hace daño, y deja de agarrar lo que necesita y la hace mejor, que anda tropezándose y chocando unos con otros.



O sea que los hombres y mujeres primeros sí tenían unos sus ojos, sí pues, pero no miraban. Y muchos y muy variados eran los tipos de ojos que tenían los más primeros hombres y mujeres. Los había de todos los colores y de todos los tamaños, los había de diferentes formas. Había ojos redondos, rasgados, ovalados, chicos, grandes, medianos, negros, azules, amarillos, verdes, marrones, rojos y blancos. Sí, muchos ojos, dos en cada hombre y mujer primeros, pero nada que miraban.


Y así se hubiera seguido todo hasta nuestros días si no es porque una vez pasó algo. Resulta que estaban los dioses primeros, los que nacieron el mundo, los más grandes, haciendo una su bailadera porque agosto era, pues, mes de memoria y de mañana, cuando unos hombres y mujeres que no miraban se fueron a dar a donde estaban los dioses en su fiestadero y ahí nomás se chocaron con los dioses y unos fueron a dar contra la marimba y la tumbaron y entonces la fiesta se hizo puro borlote y se paró la música y se paró la cantadera y pues también la bailadera se detuvo y gran relajo se hizo y los dioses primeros de un lado a otro tratando de ver por qué se detuvo la fiesta y los hombres y mujeres que no miraban se seguían tropezando y chocando entre ellos y con los dioses. Y así se pasaron un buen rato, entre choques, caídas, mentadas y maldiciones.




Ya por fin al rato como que se dieron cuenta los dioses más grandes que todo el desbarajuste se había hecho cuando llegaron esos hombres y mujeres. Y entonces los juntaron y les hablaron y les preguntaron si acaso no miraban por dónde caminaban. Y entonces los hombres y mujeres más primeros no se miraron porque de por sí no miraban, pero preguntaron qué cosa es "mirar". Y entonces los dioses que nacieron el mundo se dieron cuenta de que no les habían dejado claro para qué servían los ojos, o sea cuál era su razón de ser, su por qué y su para qué de los ojos. Y ya les explicaron los dioses más grandes a los hombres y mujeres primeros qué cosa era mirar, y los enseñaron a mirar.
Así aprendieron estos hombres y mujeres que se puede mirar al otro, saber que es y que está y que es otro y así no chocar con él, ni pegarlo, ni pasarle encima, ni tropezarlo.
Supieron también que se puede mirar adentro del otro y ver lo que siente su corazón. Porque no siempre el corazón se habla con las palabras que nacen los labios. Muchas veces habla el corazón con la piel, con la mirada o con pasos se habla.
También aprendieron a mirar a quien mira mirándose, que son aquellos que se buscan a sí mismos en las miradas de otros.
Y supieron mirar a los otros que los miran mirar.
Y todas las miradas aprendieron los primeros hombres y mujeres. Y la más importante que aprendieron es la mirada que se mira a sí misma y se sabe y se conoce, la mirada que se mira a sí misma mirando y mirándose, que mira caminos y mira mañanas que no se han nacido todavía, caminos aún por andarse y madrugadas por parirse.




viernes, 26 de junio de 2015

CUENTOS E HISTORIAS PARA LA TERNURA. El cuento de este sábado 27 de junio del 2015. LA PERLA. Khalil Gibran.

Estimadas amigas y amigos, después de más de un mes de ausencia, reiniciamos con esta hermosa historia. El dolor también es anuncio de lo bello que está por venir. Ojalá y les guste. Un abrazo.




LA PERLA

Dijo una ostra a la ostra vecina:
-Siento un gran dolor dentro de mí. Es algo pesado y redondo, que me hace daño.
-Alabados sean los cielos y el mar-respondió la otra con altiva condescendencia–.Yo no siento dolor ninguno. Estoy buena y sana, por fuera y por dentro.

En ese momento, un cangrejito que pasaba oyó a las dos ostras, y dijo a la que estaba buena y sana por dentro y por fuera:

–Sí, estás buena y sana; pero el dolor que siente tu vecina es una perla de extraorinaria belleza.

(Khalil Gibran)