jueves, 30 de julio de 2015

LA TERNURA EN LA VOZ DE.... Subcomandante Insurgente Marcos. LA FLAUTA CHUECA. Jueves 30 julio 2015.

Amigas y amigos

Hoy iniciamos un programa que he llamado LA TERNURA EN LA VOZ DE.... y que consiste en publicar en este blog cuentos e historias en la voz de alguna o algún narrador. Espero que les guste. Hoy arrancamos con el cuento LA FLAUTA CHUECA en la voz del Subcomandante Insurgente Marcos. Reciban un abrazo.



https://www.youtube.com/watch?v=njymcdU6AhA


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sábado, 18 de julio de 2015

LA MÚSICA DEL CORAZÓN. Sábado 18 de julio del 2015. LAS LETRAS DE SOFÍA.






Llevo años impartiendo el taller de cuentacuentos en esa cárcel de mujeres. Ayer viernes, al terminar la sesión, una de las participantes se acercó discretamente a mi, en su voz clara me miró a los ojos y me dijo “Profesor, escribí esto para  usted“ y me tendió su mano con una pequeña hoja de papel con letras escritas con tinta azul.

Muchas gracias , contesté con una sonrisa, lo leeré en mi casa. Y ella sonrió también.

Ahora, aquí sentado, leo el siguiente texto

“Gracias por ser parte de mi vida.
Esta vida nueva en la que me encuentro ahora
que realmente no ha sido del todo mala
ya que gracias a ti he visto este panorama
desde otra perspectiva que me ha servido de mucho.
Quiero que sepas que en cada situación por la cual paso pienso en ti y el impetu que posees.

Gracias.

Sofía“

Recuerdo que ella llegó al Taller en la sesión de mayo. Llegó en silencio, con su mirada  de desconfianza, mirada de ternura, mirada de profunda tristeza.  Callada la mayoría del tiempo, llora mucho en los temas de reflexión, llora mucho en las técnicas de trabajo.

Ella llora, llora y llora. Detrás de esa expresión de mujer dura, hay una niña herida, he pensado, y estoy seguro que igualmente, hay una mujer artista que llora, a veces por dolor, a veces por alegría.


Sus letras me hacen sentir que nuestro trabajo está siendo correcto, acompañarnos con las alumnas, con los cuentos y la narración oral, en este difícil momento de sus vidas, de nuestras vidas, de mi vida, de la vida de nuestro país.

sábado, 11 de julio de 2015

CUENTOS E HISTORIAS PARA LA TERNURA. El cuento de este día domingo 12 de julio del 215. EL HOMBRE QUE LLAMABA A TERESA. Italo Calvino.

Amigas y amigos. Hoy les envío este cuento del Italo Calvino. En estos días me ha dado la sensación de que muchos seguimos buscando a Teresa. Espero que les guste. Un abrazo.


El hombre que llamaba a Teresa.
Italo Calvino.
Bajé de la acera, di unos pasos hacia atrás mirando para arriba y, al llegar a la mitad de la calzada, me llevé las manos a la boca, como un megáfono, y grité hacia los últimos pisos del edificio:
- ¡Teresa!
Mi sombra se espantó de la luna y se acurrucó entre mis pies.
Pasó alguien. Yo llamé otra vez:
- ¡Teresa!
El hombre se acercó, dijo:
- Si no grita más fuerte no le oirá. Probemos los dos. Cuento hasta tres, a la de tres atacamos juntos. - Y dijo -: Uno, dos, tres. - Y juntos gritamos -: ¡Tereeesaaa!
Pasó un grupo de amigos, que volvían del teatro o del café, y nos vieron llamando. Dijeron:
- Ale, también nosotros ayudamos.
Y también ellos se plantaron en mitad de la calle y el de antes decía uno, dos, tres y entonces todos en coro gritábamos:
 - ¡Tereeesaaa!
Pasó alguien más y se nos unió, al cabo de un cuarto de hora nos habíamos reunido unos cuantos, casi unos veinte. Y de vez en cuando llegaba alguien nuevo.
Ponernos de acuerdo para gritar bien, todos juntos, no fue fácil. Había siempre alguien que empezaba antes del tres o que tradaba demasiado, pero al final conseguíamos algo bien hecho. Convinimos en que debía decirse bajo y largo, agudo y largo,  bajo y breve. Salía muy bien. Y de vez en cuando alguna discusión porque alguien desentonaba.
Ya empezábamos a estar bien coordinados cuando uno que, a juzgar por la voz, debía de tener la cara de pecas, preguntó:
- Pero ¿está seguro de que está en casa?
- Yo no - respondí.
- Mal asunto - dijo otro -. ¿Se había olvidado la llave, verdad?
- No es ese el caso - dije -, la llave la tengo.
- Entonces - me preguntaron -, ¿por qué no sube?
- Pero si yo no vivo aquí - contesté -. Vivo al otro lado de la ciudad.
- Entonces, disculpe la curiosidad - dijo circunspecto el de la voz llena de pecas -, ¿quién vive aquí?
- No sabría decirlo - dije.

Alrededor hubo un cierto descontento.
- ¿Se puede saber entonces -preguntó uno con la voz llena de dientes- por que llama a Teresa desde aquí abajo.
- Si es por mí - respondí -, podemos gritar también con otro nombre, o en otro lugar. Para lo que cuesta.
Los otros se quedaron un poco mortificados.
- ¿Por casualidad no habrá querido gastarnos una broma? - preguntó el de las pecas, suspicaz.
- ¿Y qué? - dije resentido y me volví hacia los otros buscando una garantía de mis intenciones.
Los otros guardaron silencio, mostrando que no habían recogido la insinuación.
Hubo un momento de malestar.
- Veamos - dijo uno, conciliador -. Podemos llamar a Teresa una vez más y nos vamos a casa.
Y una vez más fue el, pero no salió también. Después nos separamos, unos se fueron por un lado, otros por el otro.
Ya había doblado las esquina de la plaza, cuando me pareció escuchar una vez más una voz que gritaba:
-¡Tee-reee-sa!

Alguien seguía llamando, obstinado.



LA MÚSICA DEL CORAZÓN. 11 de julio del 2015. EL CUMPLEAÑOS DEL CARNALITO STALIN JAPO.

Mi padre y mi madre me regalaron cuatro  hermanos. y tres hermanas.  




De ellos  dos ya se nos adelantaron hace un rato a la eternidad. Quedamos seis por acá, todavía dando lata, todos y todas necios y necias. Hoy, 11 de Julio, Stalin, porque así lo bautizó Chema, más conocido como El Japo cumple 53 añejos. Estoy muy orgulloso de él. 

Ha aguantado vara en la vida, chingadazos gruexos y se levanta, regalando abrazos y sonrisas, bromas, a veces lindas, a veces ácidas, a veces bien ojetes, pero siempre bromeando. Se Resiste a las atracciones de la corrupción y del dinero, prefiere morir como ha vivido, diría el gran Silvio. 

Anda siguiendo la ruta de los indígenas del EZLN y buscando a nuestros 43. No se deja engañar por los que ofrecen chambas a cambio de votos. Sigue y seguirá de NECIO. 

Hoy estoy en gran deuda con él por su inmenso, intenso e incondicional apoyo, amor, comprensión y solidaridad en este momento de transición de mi vida a la felicidad. 

Gracias carnalito, espero un día, cuando yo sea grande, ser tan chido y chingón como tu. Un abrazo y un beso. Chema y Lecia, en donde estén, están super orgullosos de ti, como Graco, Polín, Delta, Sonia y yo lo estamos. 

Acá estamos los Rivera Godínez, para servirles. Ajua ¡¡¡   y que viva Tepito y la Vasco de Quiroga que también es escuela ¡¡¡¡ 

martes, 7 de julio de 2015

Cuentos e historias para la ternura. Ek cuento de este miércoles 8 de julio del 2015. LAS DOS JUSTICIAS. Pablo Sacristán.

Amigas y amigos

Conmovido por el NO del pueblo griego, busqué y encontré este interesante cuento.

En estos tiempos de injusticias y en donde a menudo confundimos justicia con venganza, incurrimos en graves errores. Espero que les guste. Un abrazo.



LAS DOS JUSTICIAS.



 Caminaba un filósofo griego pensando en sus cosas, cuando vio a lo lejos dos mujeres altísimas, del tamaño de varios hombres puestos uno encima del otro. El filósofo, tan sabio como miedoso, corrió a esconderse tras unos matorrales, con la intención de escuchar su conversación. Las enormes mujeres se sentaron allí cerca, pero antes de que empezaran a hablar, apareció el más joven de los hijos del rey. Sangraba por una oreja y gritaba suplicante hacia las mujeres:

- ¡Justicia! ¡Quiero justicia! ¡Ese villano me ha cortado la oreja!
Y señaló a otro joven, su hermano menor, que llegó empuñando una espada ensangrentada.
- Estaremos encantadas de proporcionarte justicia, joven príncipe- respondieron las dos mujeres- Para eso somos las diosas de la justicia. Sólo tienes que elegir quién de nosotras dos prefieres que te ayude.
- ¿Y qué diferencia hay? -preguntó el ofendido- ¿Qué haríais vosotras?
- Yo, -dijo una de las diosas, la que tenía un aspecto más débil y delicado- preguntaré a tu hermano cuál fue la causa de su acción, y escucharé sus explicaciones. Luego le obligaré a guardar con su vida tu otra oreja, a fabricarte el más bello de los cascos para cubrir tu cicatriz y a ser tus oídos cuando los necesites.
- Yo, por mi parte- dijo la otra diosa- no dejaré que salga indemne de su acción. Lo castigaré con cien latigazos y un año de encierro, y deberá compensar tu dolor con mil monedas de oro. Y a ti te daré la espada para que elijas si puede conservar la oreja, o si por el contrario deseas que ambas orejas se unan en el suelo. Y bien, ¿Cuál es tu decisión? ¿Quién quieres que aplique justicia por tu ofensa?
El príncipe miró a ambas diosas. Luego se llevó la mano a la herida, y al tocarse apareció en su cara un gesto de indudable dolor, que terminó con una mirada de rabia y cariño hacia su hermano. Y con voz firme respondió, dirigiéndose a la segunda de las diosas.
- Prefiero que seas tú quien me ayude. Lo quiero mucho, pero sería injusto que mi hermano no recibiera su castigo.
Y así, desde su escondite entre los matorrales, el filósofo pudo ver cómo el culpable cumplía toda su pena, y cómo el hermano mayor se contentaba con hacer una pequeña herida en la oreja de su hermano, sin llegar a dañarla seriamente.
Hacía un rato que los príncipes se habían marchado, uno sin oreja y el otro ajusticiado, y estaba el filósofo aún escondido cuando sucedió lo que menos esperaba. Ante sus ojos, la segunda de las diosas cambió sus vestidos para tomar su verdadera forma. No se trataba de ninguna diosa, sino del poderoso Ares, el dios de la guerra. Este se despidió de su compañera con una sonrisa burlona:


- He vuelto a hacerlo, querida Temis. Tus amigos los hombres apenas saben diferenciar tu justicia de mi venganza. Ja, ja, ja. Voy a preparar mis armas; se avecina una nueva guerra entre hermanos...ja,ja,ja, ja.
Cuando Ares se marchó de allí y el filósofo trataba de desaparecer sigilosamente, la diosa habló en voz alta:
-Dime, buen filósofo ¿hubieras sabido elegir correctamente? ¿Supiste distinguir entre el pasado y el futuro?
Con aquel extraño saludo, comenzaron muchas largas y amistosas charlas. Y así fue cómo, de la mano de la misma diosa de la justicia, el filósofo aprendió que la verdadera justicia trata de mejorar el futuro alejándose del mal pasado, mientras que la falsa justicia y la venganza no pueden perdonar y olvidar el mal pasado, pues se fijan en él para decidir sobre el futuro, que acaba resultando siempre igual de malo.