domingo, 8 de marzo de 2015

Cuentos e historias para la Ternura. La historia de este día domingo 8 de marzo del 2015. ERIKA EN ESTE 8 DE MARZO.


Amigas y amigos, hoy 8 de marzo, día internacional de la mujer, les envío esta historia de una mujer mexicana. Una joven, como  millones de mexicanas que viven en el filo de la navaja, en un país como el nuestro, en donde los gobiernos administran la vida y la muerte. Desafortunadamente, en México es muy difícil ser mujer, en donde son asesinadas siete mujeres al día, según la ONU, lo cual implica que pueden ser muchas más. 

La información para armar esta historia la hemos tomado de varios diarios. Entonces, que este día nos sirva para pensar, sentir, y sobre todo actuar. Un abrazo y espero que esta historia los conmueva.  Un abrazo.


ERIKA EN UN 8 DE MARZO



El sueño de Erika Kassandra Bravo Caro era convertirse en médico y atender especialmente a niños recién nacidos. Es por eso que había tomado la decisión de mandar su documentación para estudiar en la Universidad de Guadalajara y especializarse en pediatría.

Su otra pasión era la ginecología, especialidad de su madre, Ángeles Marisela Bravo Navarrete.

Kassy, como era llamada cariñosamente por familiares y amigos, creció en un ambiente donde la medicina era el tema de conversación de todos los días, además de su madre, su hermano es paramédico, también se dedica a atender a personas que necesitan cuidados.

La enfermera de 19 años solía pasar sus tardes en el Hospital Regional Pedro Daniel Martínez de Uruapan, Michoacán de donde era originaria. En ese hospital realizó sus servicio social de enfermería y hasta hace poco había comenzado a trabajar en el hospital privado El Ángel como enfermera asignada al área de urgencias.

Kassy era una chica curiosa y dispuesta a aprender de todo lo que pudiera. Estudió cultura de belleza, tomó un curso para poner uñas, otro de pintura y clases de guitarra.

Eso lo combinaba con sus ocupaciones en el Centro Social de Jujutacato en donde bañaba ancianos, así como en los albergues para niños abandonados en donde aseaba a los pequeños que ahí se encontraban y peinaba a las niñas. Lo hacía en su tiempo libre, sin recibir ningún tipo de remuneración.

El 3 de diciembre Kassandra salió cuidar a unos niños en una casa de la colonia El Mirador, de Uruapan. Alrededor de las seis y media, Kassy desapareció en una parada de camión al pie de la carretera.

Durante tres días su familia no supo de su paradero hasta que su cuerpo fue encontrado con el rostro desollado  y con huellas de tortura en la comunidad de Las Cocinas, situada al pie de la carretera que lleva al municipio de Los Reyes.

Días después de haber sido encontrada, el procurador del estado de Michoacán José Martín Godoy Castro señaló que había indicios de que Erika Kassandra pudo haber conocido a su asesino,  y que extraoficialmente se investigaba la hipótesis de que hayan sido un hombre y una mujer que la enfermera conocía, apuntó además que no se ha detenido a nadie por su muerte.

Las cuentas de Facebook y Twitter de Erika Kassandra fueron eliminadas, algo que sorprendió a los familiares de la joven “nosotros no tenemos nada que ver con eso, estamos sorprendidos. No sabemos qué pasó y estamos tratando de investigar” señaló  el primo de la víctima.

Ambas cuentas estaban siendo utilizadas para externar condolencias y la indignación que ha provocado el caso.

Sin haber concluido la investigación, el Procurador de Justicia de Michoacán se atrevió a afirmar que el asesinato de la joven enfermera “no tiene relación con el crimen organizado“ y que sí se debió a un hecho personal y pasional.

Por su parte el gobernador del estado, Salvador Jara, mencionó que “el asunto debía ser tratado con cuidado“ y que “estas cosas ni siquiera tendríamos que tratarlas de manera pública, el hecho de que si hay una alerta o no, si uno hace mucho ruido, se pueden salir las cosas de control”.

Y agregó que las alertas de género se activan solamente cuando ocurren asesinatos de una forma sistemática.

El domingo 6 de diciembre del 2014 familiares y amigos de la joven Erika, realizaron una marcha pacífica en las calles de Uruapan, Michoacán para exigir justicia.

Los uruapenses salieron a las calles vestidos de negro a manifestar su dolor e indignación por la muerte de la jovencita.

Los manifestantes mostraron su hartazgo y sed de justicia ante los últimos acontecimientos registrados en la ciudad durante la movilización que inició en la glorieta de la avenida Latinoamericana y paseo Lázaro Cárdenas esta mañana a las 9:00 horas.

Los inconformes exhibieron pancartas en las cuales reclamaron al comisionado Alfredo Castillo y al presidente Enrique Peña Nieto por lo ocurrido a la joven.

El contingente se desplazó por el paseo Lázaro Cárdenas para demandar el esclarecimiento del homicidio. Los participantes de la marcha distribuyeron un volante con los datos de la víctima, en el cual aparecen su foto y señas particulares. También portaron una manta que decía “Evolución Mexicana”, además de volantes con los fotos de los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos.

Los inconformes invitaron a la sociedad a sumarse a la marcha del día siguiente a las 17:00 horas, convocada por un gran número de enfermeras.

La indignación generalizada también se dio en las redes sociales como Facebook y Twitter.

Luego de que los padres de la joven comenzaron a divulgar su desaparición a través de las redes sociales, cientos de usuarios compartieron en sus perfiles imágenes de la enfermera desaparecida desde el pasado miércoles 3, cuando salió de su casa con su uniforme de trabajo.

La tarde del 9 de diciembre de 2014, un grupo de personas de distintas edades se concentraron frente a la representación de gobierno del Estado de Michoacán, en la colonia Nápoles de la Ciudad de México, en un acto de inconformidad ante la indiferencia de las autoridades de esa entidad de la república mexicana

Ni el frío, ni la oscuridad de aquella tarde de invierno hicieron desistir a las y los manifestantes, tanto independientes, como de algunas organizaciones y colectivos. Algunas llevaban velas y fotografías de Érika que portaban como si fuera su rostro, haciéndonos recordar que, en tiempos de violencia sistemática, todas somos víctimas potenciales, pero lo más importante es ser solidarias: ella somos todas.


Muchas voces se alzaron en protesta frente a la representación de Michoacán, algunas en conjunto, gritando consignas y otras tantas resonaban por la calle a través de un megáfono. Entre esas voces, estaba  la de Yakiri Rubí Rubio Aupart, quien hace un año, logró sobrevivir a una agresión sexual y una tentativa de feminicidio. También, se escuchó la voz de Ana Katiria Suárez Castro, la valiente abogada que acompañó a Yakiri durante el proceso legal al que tuvo que enfrentarse cuando el sistema de justicia la inculpó, a pesar de haber llegado en calidad de denunciante.

El objetivo de manifestarse frente a la representación de Michoacán, es enviarle una mensaje de protesta al gobernador, Salvador Jara Guerrero, por minimizar el problema al asegurar que el asesinato de la joven se trata de «un hecho aislado» y ante su negativa a declarar alerta de género aún cuando es la segunda mujer asesinada en una semana en ese estado. Aparentemente, Jara considera que llamar este tipo de homicidios por su nombre –feminicidios– y aceptar que es un problema social, simplemente generaría una «psicosis innecesaria» en la población.


No obstante, Jara no es el único que piensa que el asesinato de Érika es un hecho entre mil, pues el procurador de justicia de Michoacán, José Martín Godoy Castro, sostiene que se trata de un asunto entre particulares, como si ignorara que las particularidades que se repiten a diario, dejan de ser tal para convertirse en nada menos que generalidades, es decir, problemas de magnitud social. También afirmó que, según los datos que arrojó la averiguación previa, la víctima y el victimario se conocían, lo cual es una exhortación a restarle importancia al despojo de las voluntades y cuerpos de las mujeres, pues recordemos que cuando un acto de injusticia queda impune, se convierte entonces en un acto permisible a todos los niveles.

Según familiares, vecinas y vecinos de Érika, un hombre integrante de la Fuerza Rural Estatal de Uruapan, acosaba a la joven desde hacía varias semanas, el presunto responsable lleva por nombre Francisco Manríquez. No es de sorprenderse que el alcalde del estado de Michoacán, Aldo Macías Alejandres, declarara  que: «Son 100 elementos que andan uniformados y los vemos cuando van a solicitar algún apoyo al Ayuntamiento. Algunos no traen uniformes, nos muestran sus credenciales pero no sabemos si son verídicas […] No sabemos si pasaron los exámenes de control y confianza… No tenemos la información de los elementos de la Fuerza Rural que están acreditadas».

El lunes 16 de diciembre del 2014, la Procuraduría General de Justicia del Estado de Michoacán (PGJE)  presentó su versión sobre el asesinato de Erika.
A pesar de que el cadáver de la muchachita enfermera de 19 años cuyo cadáver fue encontrado en brutales condiciones con el rostro totalmente descarnado, cadavérico, irreconocible, las autoridades han informado que en realidad se trató de “algo más simple“, que no hubo desollamiento ni el ensañamiento bárbaro que se visualizó sino que en realidad, fue un asesinato a mano limpia, sin tortura de por medio sólo un forcejeo el cual obviamente perdió la chica a manos nada menos que de su padrastro. Y todo derivado de  una simple discusión casera, encontrando como culpable al padrastro de la joven.


Así, se fortalece la afirmación del gobernador de que era “simplemente un caso aislado“.