sábado, 14 de mayo de 2016

LA MÚSICA DEL CORAZÓN. Mario. Sábado 14 de mayo 2016.






Desde Coatepec, Veracruz, hoy llegó a mi casa Mario Torres. "Vengo a verte porque estoy al tanto de tu salud y quiero que sepas que cuentas conmigo". me dijo Mario, después de saludarnos con un fuerte abrazo.

Al momento de su llegada se encontraban conmigo mis dos hermanas y mis dos hermanos. Mario nos platicó de su trabajo entre la población de Xalapa,  de su constante brega por poner el TrabajonSocial al servicio de la población.

Él es especialista en Constelaciones Familiares y durante más de dos horas nos mantuvo atentos a su narración extraordinaria sobre esta terapia. "Pruébala, estoy seguro que te ayudará en tu sanación", me dijo. Y me habló sobre la importancia de estar en armonía con nuestra familia, con nuestro padre y nuestra madre.

Mario y yo compartimos luchas estudiantiles allá por el final de la década de los 70 e inicios de los 80, primero en la UPOME y luego en el Movimiento Revolucionario del Pueblo. Muchas veces pasamos horas y horas hablando sobre los problemas de la UNAM, de la Sociología y del Trabajo Social.

De piel del color de la tierra, Torres sigue conservando ese hablar tranquilo y sencillo de la juventud, solamente que ahora sus palabras van cargadas de mayor fuerza, más vehemencia y sencillez que las hacen convincentes al cuadrado.

Mario y sus palabras aparecen en el momento exacto en que yo necesito la palabra orientadora, la sonrisa amigable, la esperanza cargada de presente y  de futuro.

Al momento de despedirse, mi hermana le pregunta que posibilidades hay de que yo sea atendido en su terapia, a lo que él responde"En cuanto Cuauhtémoc me lo solicite, así será". En agradecimiento profundo le entrego un ejemplar de mi texto LAS VOCES DEL DOLOR, LA VALENTÍA Y LA ESPERANZA y un ejemplar de la película de Jodorowsky LA DANZA DE LA REALIDAD.

Han pasado alrededor de 32 años de no vernos a los ojos y hoy nos volvemos a encontrar. Y es que los hombres como Mario aparecen cuando uno más los necesita. Desprejuiciado, cariñoso y humanista, me dice sonriendo "Siempre que me hablan mal de una persona, yo confío en ella. Así sucedió cuando me dijeron que eras un traidor que asesoraba al PAN, no les creí, por eso estoy aquí."

Gracias Mario por tu amistad, gracias por existir, gracias por tus abrazos. Con gente como tu, la utopía renace.